Psicoanalisis de los pesados

"-Si tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición.
Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes.
Entre salón y salón también hay guardianes, cada uno más poderoso que el otro.
Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo mirarlo siquiera."


Pesado es aquel que hace pesadas las cosas, y que siempre perturba, humilla y parece nunca entender lo que uno le pide. No se si hay algúna historia clínica de un pesado, creo que la mayoría de los pacientes de Freud eran víctimas de padres pesados. Los pesados no se psicoanalisan, no necesitan, ellos están siempre muy frescos y tienen una efectiva terapia: descargar en los demás, sus traumas y malas folladas e inmeditamente sentir un alivio.

En literatura está Oliver Twist de Charles Dickens, que es un niño que crece rodeado de pesados. Otros libros con historia de pesados: El Castillo y "ante la ley" ambos de Kafka y Cockpit de Jerzy Kosinski.

Para un pesado no hay como cerrar la persiana a la gente que está haciendo cola. O si es portero no dejar entrar a alguien que titubea demasiado, como en "Ante la ley". Los campos de concentración y las prisiones son atendidas por pesados; también el ejercito y en los pueblos pequeños te los vas a encontrar a montones, que es la tópica de Perros de Paja de Sam Peckinpah.

El pesado es siempre un personaje secundario en la historia. Tampoco son extremistas, porque ellos siempre expresan el pensamiento promedio y se ponen a su servicio: si los alemanes eran antisemitas en la época de Hitler, allí estaban ellos para hacerle a los judíos la vida imposible en las pequeñas cosas, diciendo que no había pan, que tal libro se había terminado, o ya estamos cerrando o no me comprometa, cuando algun judío se le ocurría pedir ayuda.

Los españoles -una gran proporción, no todos y mas que nada los más jóvenes y urbanos- son racistas, arribistas, xenófobos y detestan al perdedor, al pobre. Los pesados españoles desde sus humildes oficinas, estarán aguardando la llegada de un ecuatoriano, a quien reciben sin saludar y con miradas de hastío, para decirle un no a medias, nó un no rotundo y racista, procurando enredar las cosas, poder decirle, y eso les encanta: faltó tal papel vuelva mañana cuando lo tenga.

Cuando trabajé de portero en un Hotel del sur de Inglaterra, estaba rodeado de pesados que cuando te veían sin hacer nada te llamaban al orden y a ponerte erguido. Ellos que ganaban igual o menos que yo. Por todo eso procuraba encontrar lugares oscuros y secretos para sentarme y no hacer nada hasta que sonaba el beeper.

Frente a un pesado no importa cuan racional sea tu pregunta, o cuan extremadamente simpático y genuflexo puedas ser o si estás acomodado y le has dicho al pesado que vienes de parte de un funcionario mayor que él; nunca, pero nunca hagas esto si no eres capaz de atenerte a consecuencias terribles. Por que intentar ser pesado con un pesado, es tan perturbador para el pesado que se pondrá en campaña para ya no solo ser pesado, sino hacerte daño. La hipótesis seria que mientras más asertivo y agrandado te pongas, más barroco y surrealista el te contestará.

El pesado es un Drácula moderno que se alimenta de bilis. Es un adicto a esa sustancia natural y el pesado lo primero que quiere es provocarte para que la generes, ver que tu bilis se ha derramado y ha trastornado tu rostro, que la gente se ponga lívida, sí, eso le encanta y te aseguro que siempre se da cuenta, por más técnicas sicológicas te hayas implantado; de nada vale, pues el juego lo estímula y lo hacen salir del hastío en que vive el día a día. Su desafío será sacerte de casillas, quitarte esa asquerosa sonrisa entre irónica y de control emocional con la que quieres decirle que a ti no te interesa nada cómo te trate él. El pesado te probara que Daniel Goleman, o Dale Carnegie o Gurdjieff no sirven para nada, que el poder lo tien él, apenas entrastes a su guarida: una oficina pública, una papelería o simplemente la calle, donde también se sienten los dueños.

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