Escenas porno de gente como uno

No se trata de sacar un almanaque-bestiario de gordas haciendo el amor o hacerles casting para una crema, solo se trata de la belleza de una escena de amor entre un hombre de unos 50 años con incipientes várices, michelines que resisten los embates de los escasos gimnasios, una panza cervecera, específicamente Estrella Damm, brazos delgados como Monty Burns, el jeje de Homero Simpson, cabello canoso y opaco, grandes entradas y una pelada notoria. Su partner es una mujer de unos 54 años, ojos oscuros, con michelines que cubre con pudor, sus senos son grandes pero desestructurados como los de una babosa. Sus piernas muy delgadas para el tamaño de su torso, su papada y al reir le notamos la falta de dos molares en la parte superior. Abajo no tiene piezas dentales, se le cayeron cuando tenía 43 años y le pusieron aparatos, siempre ha dudado si hacer el amor por primera vez con este hombre sin la dentadura postiza de abajo, es horrible piensa ella, pero peor es tragarse la dentadura en un momento de arrebato. Su culo tiene celulitis pero es una celulitis como calcificada, y se ha jurado, que cuando disponga de unas monedas se pagara un tratamiento en esas clínicas de la televisión.
La luz está apagada y solo llega el reflejo de las luces de la calle, la penumbra nos quita el pudor y el tacto parece no detectar estos cánones.

Amanece, y los dos están abrazados haciendo bromas, un poco de mal aliento y él ya tiene el mando. A ella le molesta el zapping pero es la primera noche. Ella se levanta, no puede con su formacion calvinista y prepara el desayuno, rápido porque a las 11 tiene que ver a un cliente para una visita a un cortijo. El está relajado, feliz, pensando en la gente de Argentina y que ayer fue el aniversario del casamiento de sus padres.
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