El último fotograma


"Estalla el ventanal y aparece un ángel de alas trizadas. Permanece ingrávido unos instantes, luego se eleva y contempla la aldea, sus muros , allá el Castillo que es nieve y bruma, lejos las montañas, el volcán humeante y rodeando todo: un mar oscuro y muy lejos un fuego.
Desciende lentamente."

El libro de los suicidas




Cuando los militares me echaron de todos lados, recalé en la farmacia de mi hermano. Un día apareció por la farmacia Mario Franco, otro echado de la facultad, pero como profesor de sociología. Mario vendía perfumes Fittipaldi.

-Allí está Mario Franco - le dije a mi hermano Ricardo, que permanecía en el laboratorio de la farmacia y lo miraba de reojo desde la trastienda.

Ricardo salió al mostrador y saludó a Mario, conversarón un poco de política y como al pasar, mientras Mario afilaba su lápiz para levantar el pedido, Ricardo le recordó la nota periodística que Mario había escrito donde no lo trataba muy bien. Mario no volvió aparecer por la farmacia y desde ese momento levantó nuestros pedidos por teléfono.

Ricardo me contó que la nota de Franco, lo ridiculizaba, diciendo que estaba con los burócratas sindicales por una confusión mental. Mi hermano había sido diputado provincial por la JotaPe-Juventud Peronista- a los 24 años. La JotaPe que pertenecía a la Tendencia revolucionaria y conducían los Montos -Montoneros- habían impuesto a Martinez Baca como su candidato, lo mismo habían hecho en Buenos Aires, Córdoba y otras provincias, en un clima de asamblea popular con gente portando cadenas y fusiles entre los bandos en pugna (Hay un libro inédito de Raúl Silanes que describe muy bien esta época).

Mientras que Martinez Baca era el candidato de la Tendencia, el vicegobernador había sido puesto por los muchachos de la CGT (confederacion general de trabajadores). Se tratata de Carlos Mendoza y además de ser metalúrgico, había estado en la cárcel por confrontar a otras dictaduras militares como planear un atentado en un puente por donde pasaría un general de la dictadura.

Los dirigentes sindicales se llevaban atroz con los jovenes de la tendencia y despúes que un comando monto asesinara a Rucci -presidente de la CGT y hombre de confianza de Perón- la incompatibilidad de carácteres se convirtió en fuego cruzado.

Volviendo a Mario Franco y a la farmacia, cuando Mario afilaba el lápiz, estábamos en 1977 a un año de la dictadura del innombrable. Mario había perdido su cargo académico de profesor de sociología, mcuhos habíamos sido convertidos en estudiantes expulsados y otros, con menos suerte eran miembros residentes de cárceles o habían sido invitados a dejar este mundo.

Mario Franco junto a Emilio Tenti, Isuani y Paco Martín fueron la banda de profesores que promediando los 27 o 28 años condujo los cambios académicos en mi facultad cuando estaba Campora de presidente y todo parecía ir camino a nuestros sueños, pero eso duró menos de tres meses. Aquella era una generacion de profesores brillantes, lúcidos, inteligentes, libertarios y que siempre se estaban tomando cafe con los estudiantes. Sus despachos eran abiertos y fuera lo que fuera te escuchaban y podías con ellos construir una propuesta nueva.

Mario Franco era apostol de Luis Althusser, un marxista estructural que nos parecía muy didáctico para conocer los principios del Marxismo, pero demasiado teórico para nuestros deseos de instaurar una patria socialista. Nuestros modelos eran intelectuales como Gramsci, Lenin, Mao, Trotsky, Guevara, Ho Chi Minh y hasta había cabida para leer a Stalin y Perón, y a este con muchas reservas e interpretaciones dudosas que le hacían decir a Perón cosas inverosimiles.
Hasta cierto punto Mario era muy respetado, pero por otra parte parecía agotarse en una estetica del discurso sociológico, porque Mario en realidad estaba enamorado del uso inteligente y bello de las palabras. No puedo recordar ni una frase de Mario, pero su inteligencia lo rodeaba como un halo, y la disparaba en los bares, su verdadera cátedra, por que la cátedra real en esa éppoca y la que le devolvieron después, lo aburría un poco y siempre miraba el reloj a la espera del recreo para ir a tomarse un café.

El paraiso duró poco y en solo un año el infierno fue evidente. Nos hacían visitas temáticas todo tipo de grupo de derecha, vestidos a la usanza con cadenas, fierros y sus gafas oscuras. Fue la época en que a los profesores no podía dormir tranquilos por el efecto ensordecedor de las bombas que ponían en sus portales.

La descomposición se aceleró con la muerte de Perón y cuando asumio el fastidió de su esposa Isabel, todo el poder fue para el más fascista y esotérico personaje: El astrólogo y nigromante Lopez Rega. A él le debemos un oratorio pagano en Gaspar Campos -pero que lamentablemente para los arqueologos fue demolido- y la infame tres A con la que se dedicaba a matar y asustar abogados, artistas, intelectuales y dirigentes revolucionarios y haciendo un delivery que mataba a domicilio en pocos minutos, estuvieras donde estuvieras: dando clase o conversando con tus amigos en el bar.

Argentina olía a podrido y lo mejor, si todavía no era demasiado tarde, era huir o quedarte en casa con las pantuflas mentales, porque la policía y los grupos armados de derecha hacían redada en las calles y los bares. El "me tiene que acompañar para averiguación de antecedentes"lo que significaba casi siempre recibir torturas, domir en calobosos y si algo peor que era la muerte y desaparición o viceversa.

Con el golpe militar del innombrable de marzo de 1976,vino la diáspora académica y la mayoría de los profesores expulsados recalaron en otras universidades solidarias en Brasil, Ecuador y Francia. Pero Mario fue uno de los que se quedo haciendo ese gris estado de la materia llamado: exilio interior, y que consistía en pasar desapercibido, hablar lo menos posible de política y tratar de guardar las ideas revolucionarias en algún depósito profundo del cerebro; condiciones para poder sobrevivir. Algo parecido a lo que hacía el personaje de El cazador de Sueños de Stephen King, cuando el extraterreste quería penetrar en sus sueños y el trataba de pensar en otra cosa.

A Mario le gustaban mucho las mujeres y tuvo bastante éxito. Mario era un ejemplo de que ser ingenioso es bueno para conseguir mujeres y las mujeres que rodeaban a Mario eran casi todas hermosas, jovenes, algunas un poco perversas e intelectualmente despiertas.

Con la vuelta de la democracia, nos habíamos convertido en sombras y Mario ahora definitivamente se aburría en su cátedra, salvo cuando citaba algunas alumnas para explicarles algun punto de la teoría sociológica o la teoría de la infraestructura en Gramsci. Muchos que antes habían sido brillantes alumnos y profesores, se dieron cuenta que tenían un arma muy demandada por el sistema:"la lucidez" pero que convirtieron en astucia para podersela vender a oportunistas políticos. Otros decidieron la "cuenta propia" y se lanzaron a trepar la pirámide política y acedémica, con excelentes resultados para ellos y sus familias.

En su cátedra de sociología Mario era un dios griego de la decadencia, un post-helenista que jugaba ahora solo con ironía las ideas de la sociología moderna. Como buen griego amaba los baños y en verano estaba casi todos los días tomando sol en la piscina de la Universidad. Allí parecía un viejo león cansado que acechaba a sus presas y cuando encontraba una pieza adecuada se levantaba y atacaba con su ingenio. A veces volvía con alguna presa entre sus garras que le duraba un tiempo y otras, sufría el desgaste de las ironías, de lo de ser tachado de viejo verde, ridículo, baboso, etc.

Su vocación ahora eran las horas de consulta y en especial con las jóvenes que no superaran los 24 años; a ellas las invitaba en grupo a tomar un café fuera de la facultad e imagino que se iria decantando por la que le parecía mas linda y despierta.

Me enteré de lo que le había pasado a Mario por un comentario al pasar de un amigo pero que daba por sentado que yo lo sabía. Puse el Google y apenas encontré dos notas haciendo referencia a la tragedia y todo eso me recordó el episodio: "Cuando el cielo de abrió" de la serie La Dimension desconocida. Se trataba de un grupo de tres astronautas que habían retornado de su primer vuelo espacial. Uno de ellos se siente raro y llama a sus padres, quienes le dicen que nunca habían tenido un hijo, pero al otro día el desaparece y quedan solo dos, Forbes y Gart, pero Gart no recuerda al primero. Pasa otro día y desaparece Gart, quedando solo Forbes que abre un periódico que habla de una exitoso viaje espacial de un solo tripulante. Forbes está desesperado, puede que mañaná ya no esté y cuando faltan minutos para las doce de la noche, entra en una cabina telefónica y llama a su esposa. En la siguiente escena el tubo se ha soltado y cuelga, y la cabina esta vacía, se oye una voz que dice hola, hola, es una mujer que ha recibido una llamada y no sabe de quién.
Al otro dia un hombre lee el periódico en un bar,la cámara enfoca en un titular que reza: La misión espacial no tripulada fue todo un éxito.

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