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Año 2006, el anciano Adolf Hitler gobierna de nuevo Alemania con mano de hierro. Sigue siendo un dictador, y vive poniendo reparos a la hegemonía de Inglaterra en la Unión Europea, tampoco acepta los protocolos europeos referidos a garantías en el ejercicio de la libertad de prensa.

Bruselas ha ido cediendo, uno por uno todas las demandas de Alemania. Hitler siempre aclara que no es el mismo, porque han cambiado las circunstancias y saca a relucir el tratado humillante de Versalles y los compara con el posterior a la segunda guerra mundial.
-EEUU nos trató muy diferente que nuestros vecinos Franceses, pero dejemos que los muertos entierren a los muertos -termina diciendo y le da un abraso a Jacques Chirac, mientras lo acompaña a recorrer la esta mega feria mundial del video-juego celebrada en Hamburgo.

En la Alemania de Hitler toda inversión de capitales debe contar con la firma directa de Adolf, o mejor dicho todo contrato que supere los 1000 millones de Euros lleva la firma del canciller y Adolf no quiere ninguna página ofensiva sobre su persona donde lo tachen de criminal por tener la ley de eutanasia mas avanzada de Europa, como él se vanagloria, o de antisemita porque le ha puesto de nuevo regulaciones al capital usurario judío o del origen que sea y que está de nuevo ahogando el desarrollo de Alemania.

Cuando Adolf vio en la feria el Call of Duty 3, corrio al stand de Activision y se puso a jugar; las cámaras no dejaban de disparar sus flashes con la imagen del hombre más poderoso del mundo riendo y jugando en una consola -box. La foto dio la vuelta del mundo acompañada de sus declaraciones de que quería poner freno al libertinaje que había en Internet y que ofendia al pueblo alemán, por todo lo demás, aclaró, le doy la bienvenida a todas las empresas tecnológicas que quieran instalarse en nuestra patria.

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