el Octavo circulo

Comprendió, ya de pequeñito que sin dinero no se iba a ningun lado y que si bien participaba como un mandrágora más en todas las procesiones de virgenes y santos, para todo lo demas necesitaba dinero.

Sus padres no le pudieron costear estudios universitarios y ya desde bastante joven empezó a trabajar como informático. Pero también necesitaba algo que le diera cierto brillo social en Mandrágoras y llegó a ser director de la banda de cantos al dios del caos. En todas la celebraciones salía con su banda convertido en el centro del universo, en el que siempre había estado como hijo único, t pero que ese pueblan fenicio se negaba a darle si no tenía dinero en la cuenta.
Se abrió paso a los codazos, pero con una sonrisa, aprendizaje que no salió de la nada, sino de ver en la práctica como lo hacían los mandrágoras. Empleo lo que hoy llamamos ingeniería social o arte del engaño que consiste en un uso inteligente y no abusivo de : la verosimilitud, cambios de conversación en el momento indicado, verdades-mentiras a medias, la manipulación, la sonrisa a tiempo, el decir si y hacer lo que se te de la gana, el nunca confrontar, decir que sí y después hacer lo que se te da la gana, el separar las palabras de las cosas, el ser un maestro de dar buena impresión, el cambiar de conversación, volver a sonreir, mentir, que no se den cuenta que miento, volver a sonreir, palmear hombros, decir hola amigo, utilizar, generar escenarios para el timo y por sobre todo levantarse y acostarse con un signo monetario en la frente.
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