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Mostrando las entradas de mayo, 2006

Casas flotantes

En realidad eran casas aéreas, sostenidas por globos inflados de helio. Fue un modo de sortear todas las restricciones que las autoridades ponían a construir viviendas en la playa.
Las casas eran construidas una a una y luego elevadas a unos 80 metros de la tierra, al borde de la playa. Con un simpático Zeppelin que tenía el logo de la promotora y su eslogan: la mejor vista de la playa, los clientes eran llevados a visitar las casas flotantes. La primer semana, a fuerza de promociones por la televisión y visitas de la gente de Guinness, se vendieron las seis que estaban montadas y hubo una lista de espera de mas de cuarenta interesados.
Pero ocurrió una desgracia, un niño de cuatro años se cayó de una de las casas y el alcalde clausuró el proyecto. El ayuntamiento obligó al constructor a poner redes en torno a las casas y afianzar su estructura a cables de acero, dado que una fuerte ventisca desplazó las casas más de quinientos metros de la costa.
Las casas fueron reinauguradas pero ya…

Cuevas del Almanzora

En Las Cunas, una pedanía de Cuevas del Almanzora, nació mi madre, cuando la fiebre de la plata, iba decayendo. Ella, de nombre Concepción, fue hija del Frasquito y de Manuela, siendo muy pequeña, fue llevada a un pueblo llamado Alvear en el Oeste de Argentina.
Pasaron muchos años y uno de sus hijos, ya viejo, medio cansado, con dos hijos y con la excusa del corralito, volvió a Cuevas, donde lo esperaba el Bartolico y la familia de allá.
Allí, casi sin jurárselo, en un pueblo fatigado por los godos, los visigodos, los fenicios, los judíos, los romanos, los árabes, los castellanos, los rojos, los nacionales y finalmente los andaluces, se prometió retomar la estirpe.
De todos los pueblos que fastidiaron su cerrado valle, Cuevas conservó alguna parte y cuando lo encañonaron, dijo ser del que le estaba apuntando.

torre de marfil

Sueño con una torre, no se si de marfil, puede que sea un faro como el que acunó a Holderlin sus años de locura, o el hospicio que dio de comer al que escribía muy en pequeño.
Están las torres del anonimato, perderse en una anónima ciudad, como hizo el hombre del cuento de Melville; hay creo que muchas formas de huir de los hijoputas; pero puede que te encuentres en el hospicio un enfermero hijoputa, o en el faro un funcionario que no te quiere dejar usar la torre donde está el faro por razones, supuestamente, de seguridad.
Hijoputas hay en todos lados, pero puede que haya lugares donde su indice de saturación sea menor.