Paliza

De la primer paliza que tengo memoria, fue la que le dieron a mi hermano mayor. Escuchaba los gritos, los llantos de mi hermano y él decía que no había sido, y seguían los gritos y los golpes, porque no eran los chirlos que daba mi mamá o los chancletazos, de mi tía, en la siesta cuando no la dejábamos concentrarse con el tío mas extraño, más loco y artista que he conocido.
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