¿Y si todo fuera un caos?


Sí, como escucha, todo lo que aparece ante sus ojos es el caos, el reino de la absoluta incertidumbre. Siga caminando para no despertar sospechas de su descubrimiento. Tal vez el resto de la gente sigue pensando en que todo esta muy ordenado, como en los roperos del liceo militar: debíamos poner en un estante los utensilios para el baño: jabon, quita mancha, dentífrico, cepillo de diente; en otro estante la ropa de gimnasia, los calzoncillos y abajo los borceguíes, los zapatos negros; pero el caos acechaba y los zapatos negros desaparecían y la pasta dentífrica era usada para hacerle la broma al tonto del curso y los presidentes civiles eran reemplazados por militares y estos por civiles y estos por militares en un perfecto orden del desorden.

Sigamos con el caminante, mientras contempla el desorden, el caos, la gente rompiendo vidrieras, violando a las dependientes, una muchedumbre de negros que han llegado en pateras, en barcos, en viejos petroleros, armados con lo que sea, imparables, como el dia D. Las balas solo derriban la primera línea y ellos siguen avanzando, matando y violando.

El caminante ha vuelto a la realidad caótica, va por la calle Barcelona, pronto llegará a su trabajo donde todos creen en el orden, la armonía.

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