Flashes


Flash, uuuaaap y aparece en tu cerebro aquel personaje canoso que no te saludo, flash y emerge una vecina que pasó a tu lado, si a tu lado sin saludar, y la vuelves a ver, como un video que tienes y que se reproduce solo, una y otra vez, hasta el final de tus días o reemplazado por otro en donde no te saludan, no te consideran, que no te tratan bien cuando vas de compras y vas haciendo esa cuenta interior, ese juego de videos que almacenas y que un fantasma enano te los pone para arruinarte el día.

La vecina que pasó a tu lado, el personaje canoso, el viejo que por ahi saluda y a veces no, la dependiente parca, como un video que tienes y que se reproduce sólo una y otra vez por un fantasma herido. Y vas viendo la escena cada vez distinta, con uno u otro detalle, como si el recuerdo del recuerdo del recuerdo fuera cambiando para no aburrirte.

Sugiero una microlobotomía, sobre esa area del cerebro; llegar como en la película donde magos y cirujanos convertidos en insectos navegan por venas y vasos hasta llegar al cerebro donde deberán encontrar al enano fantasma y destruirlo, exorcizarlo.

Pero seguro que la próxima vecina o parroquiano que te mire mal, volverás a sentir lo mismo: ese dolor que yace en tu niñez, cuando querías cubrir tu cuerpo con algodón, ¿te acuerdas?, era una publicidad de un niño rodeado de algodón, te encantaba esa publicidad y pedistes a mamá y a tu tía Encarna que te lo compraran y ellas no entendían; tenías cinco años.

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