Que es real y que no es real

Harold Pinter en su discurso del 7 de diciembre en la entrega del Nobel, se pregunta qué es real y qué no es real. Acaso esta pregunta me tiene en vilo, y su respuesta es la base de lo que uno hace. ¿Me engañan o creo que me engañan? ¿Me estafan o creo que me estafan? ¿Me siguen o creo que me siguen? ¿Me persiguen o creo que me persiguen? ¿Me vigilan o creo que me vigilan?

Algunas respuestas viviendo en una democracia occidental, considerando que uno no anda en "nada raro" lo más posible es que nadie me vigile, que nadie me siga o me persiga; pero si me engaña mi socio, mi alcalde o ese o aquel empresario, o si solo soy demasiado suspicaz, queda una vasta duda. Tiene la vastedad de dejar suspendida la acción y deprimirte; de no saber si es toda una pulsión que viene del pasado y que se personifica en personas reales o si realmente podemos decir que nos engañan, nos manipulan.

Creer en los hechos, en intentar creer solo en las evidencias y no en alucinaciones, y afinar esa distinción es tarea de todos los días. Pero no es fácil habiendo tantos intereses, creados tanto en lo más inmediato como en lo más lejano.
1