Vendo entusiasmo

Para ganar una guerra o andar tranquilo por la vida, uno tiene que sentir a dios adentro. Es un dios pagano y por lo tanto dionisíaco, dispuesto a correr en el campo de combate portando un fusil o una lanza al ritmo de tambores, gaitas o trompetas.Y si caemos, anestesiado por una bala, el entusiasmo es nuestro libro de los muertos para transitar tranquilo la noche oscura del alma.
El enemigo del entusiasmo es la organización jerárquica, la nómina, la crispación de las hipotecas, los donuts de madrugada; todo eso va lacerando nuestro entusiasmo hasta convertirnos en pequeños ratones blancos al servicio de alguna corporación y que por supuesto no hay puente que no aprovechemos para hacer la peregrinación a nuestras familias en el sur en búsqueda de algo de opio que nos permita resistir. En tal sentido los triunfos de Alonso, del Madrid, todo contribuye a aumentar la dosis de opio y seguir adelante.

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