No voy a dejar que me pongan en una jaula para adorarme

Krishnamurti

Juan Manuel Valverde, un amigo siquiatra, me recomendó cuando yo tenía 19 años que leyera "La libertad primera y última" de Jiddu Krishnamurti. Terminé arrojando el libro a un canal de riego. No podía aceptar que alguién dijera que no hay distancia entre el observador y el observado, que no hay método para lograr la plenitud, porque todo método está atrapado en el tiempo y el tiempo es solo pasado, es decir que no existe. Con el tiempo he vuelto acercarme a Krishnamurti con efectos menos letales.
Cuento la historia de Jiddu o Krishnaji, nació en la India y su padre que era de la casta de los brahmanes, trabajaba como jardinero en la Sociedad Teosófica de Madrás. Anny Besant, presidente de la Sociedad Teosófica andaba en la búsqueda del nuevo mesías y cuando vio al hijo del jardinero tan vivaz y con un aura sospechosa, no dudó en hablar con el padre la necesidad que su hijo recibiera una educación especial. Se lo llevaron a Inglaterra y fatigó los mejores colegios y educadores. Cuando Jiddu estuvo preparado lo presentaron en sociedad.
En Holanda, con bombos y carteles se movilizó toda la Sociedad Teosófica mundial para anunciarel advenimiento del nuevo mesías.
Jiddu dijo, ante miles de personas, primero que él no era maestro de nadie, que cada uno debe ser su propio maestro, que la verdad no tiene senderos.Las toses entre los seguidores se multiplicaban y Anni Besant tuvo una lipotimia y la tuvieron que asistir entre varios. Alguien sugirió que lo hicieran callar, pero Anni se negó.
Jiddu contó una anecdota de que estaba el diablo con su legión conversando y pasaron cerca Jesús y sus discípulos. Como el diablo siguió conversando tranquilamente, uno de los demonios le preguntó respetuosamente a su maestro, si eso que había visto no le preocupaba y el Diablo contestó que no se hacía problemas dado que ya los discípulos se organizarían en una religión.
Besant cae en una depresión y creo que muere a los meses. La ordende la Estrella creada para ser una suerte de Iglesia de las enseñanzas de Jiddu, se queda sin papa o mesías y la Teosofía se viene en picada hasta estabilizarse en un grupo esotérico de escaso impacto. La herida que Jiddu propinó a la Teosofía fue letal.
A los 19 o 20 años me hice teosofo y asistía a sus reuniones. Ellos decían que el mensaje de K. no era para este mundo, que sus palabras eran para una nueva raza que estaba viniendo.
Krishnamurti creó una fundación y varias escuelas primarias y secundarias. Desde esa epoca ha dado conferencias por el mundo y ha sostenido interesantes diálogos con científicos como el premio nobel de física David Bohn o con gente vinculada a las grandes religiones del budismo y el hinduismo y también con científicos de Inteligencia artificial con los que ha dialogado acerca de la máquina y el hombre.
Krishnamurti murió el 17 de febrero de 1986 en el valle de Ojai, California y estas fueron sus últimas palabras:
"Por setenta años esa inmensa energía, esa inmensa inteligencia ha estado usando este cuerpo y ahora el cuerpo ya no puede soportar más... Ustedes no encontrarán otro cuerpo como este, o sea suprema inteligencia operando en un cuerpo, no lo encontrarán por muchos cientos de años. No verán eso otra vez. Cuando él se va, ello se va."

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