vientos de agua


Primero lo pusieron en una franja horaria pésima: la una de la madrugada y sin avisar dejaron de emitirlo.

Vientos de Agua relata una España que puede herir sensibilidades, no es malo recordar antepasados pobres y derrotados por la historia donde los malos se alzaron con el poder. Hay una ilusión de creer que la prosperidad siempre estuvo, como si nunca hubo guerra civil. El pasado a veces duele y eso también lo sabemos en Argentina. Casi todos los argentinos que conocí seguían con gran espectación "Vientos de agua" y muchos me contaron que habían llorado en varias escenas -yo lo hice en la de del brindis con las doce uvas.

La serie dirigida por Campanella, centra su historia en algunos de los millones de españoles, que escapando de la miseria fueron recibidos con los brazos abiertos por Argentina y que a la vuelta de sólo una generación, devolvió ingenieros, doctores, médicos y en general mucha prosperidad, demostrando que realmente Argentina era además de rica, una tierra que daba oportunidades a brazo abierto. Argentina tenía una extraña condición, la de hacer que el forastero terminara amando esta tierra como si fuera la suya.

El fenómeno no fue solo de españoles, hubo italianos, franceses, arabes, judíos, alemanes y sudamerícanos de países limítrofes que también fueron recibidos con los brazos abiertos.

De todos modos no es comparable la actitud de un país de inmigrantes como Argentina con España, un país de emigrar que de recibir inmigrantes, un país que tampoco está acostumbrado a lo plural, lo diverso; aunque lo anárquico, lo libertario, lo solidario, es también una parte fundacional de los españoles.

Creo que España, secretamente, sabe que siempre puede contar con Argentina, que como toda amistad es incondicional y por lo tanto independiente del juego de los favores, y aunque a veces los vientos sean de un solo lado, los españoles no se podrán liberar del estigma de ser caballeros de causas perdidas como el jinete de Rocinante.
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