Paracaidas

Estoy en un punto en que me debo lanzar a volar, con mis pequeñas alas, canosas ya, envejecidas de tanto esperar, apenas estrenadas, pero lo tengo que hacer, aunque algunos flashbacks me hablen de las derrotas del Che o de tantos románticos lanzados a volar y quemados por la falta de dinero que te seca los bolsillos y ya sabemos que ese es el órgano mas sensible de la gente.
¿Por qué no esperar,  por qué no fabricarse un segundo paracaídas, o una red? ¿Acaso es mejor un trapecista sin red?, ¿Desata acaso mas Oh, Oh? ¡nó, nó! no es lo mismo, es solo el morbo de la gente, yo creo que está mas tranquilo el trapecista con red o el paracaidista que lleva su segundo parachute.
 
Bueno creo ser claro, yo por lo menos me entiendo, y todos verán en su vida cual es su segundo paracaídas que han ido construyendo laboriosamente, año a año, década tras década, incluso generación a generación, se construyen redes y más que nada paracaídas de repuestos, porque como decía mi abuela uno nunca sabe como le va a ir en esta vida y cuando me caía por su casa, barbudo, mochilero, siloista, vagabundo, mansoniano, me miraba a los ojos, o no era tan poético me decía que tenia que tener alguna profezion y me lo machacaba y machacaba y yo no entendía de donde le venía esa fiebre esas ansias para que yo estudiara, tuviera mi titulo, esa, esa era la palabra, ella tuvo a su Pedro que no quiso estudiar el muy vago,  y que se metía con un caballo en la clase de historia del secundario.
 
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