La bruja

Basta que la madre catalana y campesina supiera que su novio es colombiano para el rotundo no. Eso ella lo oculta. El huye de España, él que viene poderosos hacendados en Colombia, que han enviado a sus hijos a estudiar a Suiza, que son blancos, muy blancos; no, no, eso de nada vale.
El, todavia furioso, vive en Holanda rogando no encontrarse con una campesina. No puede olvidar el rechazo y sueña con él. Siempre aparece una vieja diabolica que interrumpe las caricias y lo expulsa; el sueño varía de noche a noche, pero siempre está presente que él está con su novia y aparece algo oscuro y atávico para arruinarle los planes.
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