Entrevista a Lucifer en New York

La nota se realiza en el camarín de la cantante. Se llega a este por un estrecho y cutre pasillo; la función acaba de terminar y ella siempre se queda un rato sola en el camarín, supongo que desmaquillándose. Son las 00:30hs.(hora NY). Soy un fans de Lucifer, desde sus primeros temas en Ecuador, he vibrado con sus canciones y sin ellas no estaría casado; mi esposa es también una fans incondicional de Lucifer; ahora de nuevo, ella me favorece, sugiriendo que fuera yo la que le hiciera el reportaje, solo porque sabe que estoy en su club de admiradores de Almería. El club lo tenemos en Roquetas de Mar, o mejor dicho en Paradores, donde ella nos visitó el año pasado y allí quedé electrizado con su voz, su cuerpito, su perfume, cómo sonreía a cada pregunta, era una sonrisa intuitiva; pero ahora no se si siento envidia o nostalgia de la Lucifer de los primeros años, la anterior a las giras a Nueva York, la que se ha teñido de rubio wasp, la que toma clases intensivas de inglés y la verdad que no me gusta como canta en inglés, me suena como si una maquina hubiera desacomodado sus canciones en español; es además un inglés poco creíble, y eso que mi inglés no es fantástico, pero la siento como cantando a la Corona, a un tótem que la rebasa, la supera y en tal sentido no deja de ser sudamericana, de sentir la irracional admiración por lo anglo.

Escribo para una revista bastante punk, donde decimos lo que se nos sale del forro decir, por eso tenemos tanta gente que nos sigue y bueno ya estoy frente a ella; acaba de abrirse la puerta de su camarote y una sirena desmaquillada me invita a pasar; estamos solos. La primera ridiculez que le digo es que está fatalmente hermosa y me lo agradece. Debe estar harta de todos esos elogios hormonales.

-Bueno, aquí me tienes, a tu lado, para que me cuentes de tu último cd-dvd, donde hablas de tus depresiones y de tus conversaciones con el diablo y con dios a la vez.

-Si, juego un poco con la dualidad, el bien y el mal, dios, el demonio, en fin...

-Yo como Lacaniano de vocación, siento que tu último cd es una mezcla de espejo y deseo, corazón y pulsión de muerte.

-Guau!, que culto eres, pareces argentino freudiano.

Risas

-¿Porque se te ha dado por el satanismo?

- Mi verdadero nombre es Luciana Fernandez y de allí viene mi nombre artístico, pero está claro que hay razones más profundas y con mi novio argentino, aprendí a explorar mis partes más oscuras.

-Es decir siempre con la luz apagada.

Risas

-Bueno como anda tu inglés, sé que tomas cursos, y que lo hablas muy bien, pero yo te amo en español.

- Oh, gracias...Sí, pero no es lo mismo pedir un café que hablar de amor en una canción, para esto último debería renacer y bueno pero hay un mercado, tu sabes, las exigencias del mercado y todo eso lo maneja bastante bien mi novio.

Golpean la puerta y sin esperar que la abran, allí esta su novio argentino de metro noventa, me saluda con cierto recelo; ella le dice que "ya voy querido".

-Me vas a disculpar, pero me están esperando afuera un grupo de amigos, si quieres inventate algunas preguntas y respuestas, que ademàs me encanta tu imaginación, me las mandas por email, y si me parece bien lo publicas; ha sido un encanto volver a estar contigo y mantenme informado de mis adorables fans en Almería.

Muac, muac, saludos, mucho gusto, chau, pum y yo en una calle oscura de Nueva York; como no conozco nada de esta ciudad, pasaré la noche en el loby del hotel viendo tv. Mañana a las 7 sale el avión.


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