El sentido de la vida

Si uno está en buen ánimo no se pregunta por el sentido de la vida; pero si no está bien de ánimo, entonces puede preguntarse por el significado de vivir, etc,etc, y terminar arrojandose desde un puente.

La pregunta por el sentido de la vida, es media tramposa o por lo menos paradójica, solo nos la hacemos cuando no nos sentimos bien o salvo que por razones profesionales estemos preparando una tesis acerca del sentido de la vida.

Difícil salir del laberinto, que es algo así, cuando le encuentro sentido a la vida, ni me molesto en preguntarme por el sentido de la vida, pero cuando estoy desanimado y sin sentido de la vida me pregunto por el sentido de la vida y la respuesta es siempre negativa.

En ambos casos lo hegemónico es el estado de ánimo que termina arropando o condicionando la pregunta. Antes de preguntar, ya se que la respuesta será negativa, cuando me siento mal y cuando estoy bien, la pregunta hasta suena pueril.

Creo que Godel decía que para resolver un problema había que montarse en otro plano, que por lo tanto era necesario cambiar el punto de vista. Entonces si me estoy preguntando por el sentido de la vida, esto no sería más que un síntoma de otra cosa y por lo tanto la solucion no esta en ese plano como podría ser ponerme en mi cuarto azul a plantearme por el sentido de la vida, sino salir de mi cuarto, ir a tomar algo, encontrarme con amigos, cambiar así mi estado de ánimo, pero en ese momento ya la pregunta se ha disipado.
2