El último giro copernicano

El primer infame fue Copernico con eso de que ¡epa! no somos el centro del Universo, pero que atrevimiento; otro fue ese que pretendía decir que corría sangre por las venas del alma, y luego cuando todo estaba tranquilo llega Freud y nos dice que no es la conciencia la que comanda nuestras vidas sino un fétido sótano, donde un psicópata e incestuoso personaje es en realidad el jefe de operaciones.

Aunque el colmo de los colmos fue alguien que ha llegado a negar la existencia de la conciencia, y esta contrarrevolucionaria pretensión, está claro que supera la de Freud que por lo menos, aceptaba una delgada capa de yo. Lo peor es que nos atribuye la condición de máquinas puras y además locas y bueno pero ¿qué hay de la conciencia? ah si, uno con mucho esfuerzo puede llegar a tener algunos segundos de conciencia en una vida.
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