verdades que duelen

“El autoengaño es el proceso de negarse a racionalizar importantes, relevantes y significantes evidencias y argumentos lógicos que son opuestos a los propios.”

Wikipedia

 

Un tópico o un instinto de supervivencia nos dice que no debemos criticar a nuestra tierra,  esto incluiría a la familia, los amigos, los profesionales, los políticos, los que han pasado cerca de uno durante muchos años, en fin ese conjunto difuso que se llama patria. Este mandato permite que los habitantes de un país se autoengañen sin que nadie los despierte, como en la cueva  de Platón.

Pero solo cuando uno ha estado un tiempo suficiente fuera de su patria, es cuando descubre las  estupideces que son atributos de su tierra, pero la incapacidad que la gente tiene para reconocer sus errores,  hace  que mejor nos quedemos callados; hay una tercera opción que es la de expresar las crudas estupideces de  mis compatriotas con un  relato o una novela y mientras la gente se entretiene, ríe o llora del personaje chanta,  y marca la hoja hasta donde llegó, y así uno, poco a poco, va inoculando esas verdades que duelen más que las inyecciones de aceite de calcio.

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