la sociedad del post-consumo

Carlos Marx decía que la humanidad solo se plantea los problemas que puede resolver. Es como un bebe que llora y se hace problemas porque tiene hambre o los pañales muy húmedos, o el adolescente del aviso que le han puesto bracket y no quiere ir a la fiesta y su madre le resuelve el problema con bastante humor; al respecto, recuerdo mi primera invitación a un baile, tenía trece o catorce años y me daba vergüenza bailar y fue mi madre que me convenció y ni se que argumentos usó, pero fui al baile y la pasé bien.

 

Los problemas de la sociedad de consumo, son un problema donde hay consumo, pero kafkianamente hablando, no son los problemas de África, Bolivia o la India, que al contrario, la sociedad de consumo es una fase superior apetecible, aunque luego se la cuestionen y la superen dialécticamente. Tal vez estamos avanzado a una sociedad del post-consumo, se me acaba de ocurrir, y como autor de la misma, intentaré explicarla, una sociedad del post-consumo es una sociedad de la opulencia, que descarta ciertos consumos no por una actitud cristiana o de sacrificio, sino por considerar ciertos consumos pueriles, no es un fundamentalismo del no consumo, como no lo es, que un día nos dejó de gustar la manzana rallada o que consumiéramos pañales o tuviéramos un andador, o que nos dijeran ajó, ajó, salvo que seamos medios raritos, y fuéramos a una disciplinada vestida de negro, o de madre y nos cambiara los pañales y nos hiciera chas chas en la cola, luciendo unos tacones negros  muy altos, uniforme negro y escotado de nana-institutriz.

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