Carta a un joven escritor

Me dices que quieres ser escritor profesional. Sí,no está mal, proponerse algo profesionalmente. No es lo mismo decir quiero ser médico profesional a decir médico, suena muy distinto y lo mismo si me digo ladrón a ladrón profesional, o da lo mismo para arquitecto, ingeniero, abogado, carterista, fonoaudiologo, kamikaze, rabdomante, trapecista, masoquista, nihilista, pediatra, pedófilo, encantador de serpientes, explorador de la Africa Negra, traficante de blancas, tratante de esclavos, místico, gurú, fakir,etc.

Ser escritor es un propósito enorme o no tanto, ya desde pequeño queríamos escribir, digamos a los cuatro o cinco años empezando nuestra carrera de escritores, tal vez mamá fue nuestra primera palabra y esto nos descubre que Freud, que era un escritor profesional, tenía razón. Otro escritor profesional era el Che Guevara, que nos ha dejado su diario de Bolivia, escrito hasta un día antes de su fusilamiento.

Estan los escritores mentales, aquellos que están todo el día divagando, contanose historias, imaginando guiones cinematográficos, delirando por los pasillos de la insanía mental. Son escritores que moriran con sus manuscritos, apenas registrados en la memoria de sus neuronas y que apenas mueran sabemos que el cerebro se va destruyendo, tornandose polvoriento como los polvorones de Navidad. Puede ser que la ciencia neurologica, algún día rescate el adn neuronal o los aminoacidos hechos polvorones y que los vuelva a la vida, entonces rescatemos esa memoria. Kafka seguramente dejó muchos relatos en su cerebro y si ese cerebro se conserva en buen estado lo podemos recuperar.

Pasemos a la carta, la de joven escritor, profesional, vivir de la literatura, de enviar un cuento como Truman Capote y te envían el cheque, y tus cuentos salen en el New Yorker o en el Paris Review. Hemm también como corresponsal del Toronto Star en una buhardilla de Paris con su esposa y su pequeña hija, escribiendo en los bares, pero esa no era vida y su esposa vuelve a EEUU, pero el se queda para visitar a Picasso y a las amigas americanas.

Escribir debe ser una tarea profesional, así lo entendieron muchos escritores pero otros no lo entendía así y digamos que podemos hacer una estadística: el 20% consideraba que la literatura era una tarea profesional, el 20% que no, el 20% que depende y el 40% restante no contestó la encuesta.

Sigamos en esta carta que pretende esclarecerte, darte un claro rumbo, la otra estadística es acerca de lo que se considera escritor profesional, y el 20% cree que se trata de ser famoso, el otro 20% que es vivir de los derechos de autor de una novela, el otro 20% que ser profesional es una sensación independiente de la realidad, queda un 14% que considera que profesional es aquel que vive de lo que escribe y encierra en este concepto a los poetas a sueldo, los que envían cartas pidiendo rescate por secuestros extorsivos, los periodistas del corazón, los abogados de asesinos y traficantes, los presos que escriben cartas para sus compañeros de celda y cobran en especies o protección nocturna y el resto de los encuestados en muy pequeñas proporciones consideran que escribir profesionalmente es complicado, y los que dicen que no saben y que por favor no los molestemos más, caso contrario empiezan a gritar y a llamar a la policía.
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