Viaje en el tiempo

Conferencia

(música de Imagine de John Lennon)
La gente va entrando mientras yo espero detrás del cortinado de la sala. El traje está casi nuevo y me cae bien con mis 72 kilogramos y metro ochenta y siete. La barba, me da un aire entre científico y revolucionario. John Lennon ayuda también. La sala en el Hotel Huentala, de 150 butacas está a tope.
"Señores buenas noces, estamos aquí reunidos -toses del fondo de la sala me interrumpen- para saber si es posible viajar en el tiempo, transportarnos ya sea al pasado o al futuro. El pasado solo vuelve con remordimiento, que es algo así como comerse un garrón, o morder un cuero viejo. Entonces en realidad viajamos en el tiempo, volvemos cuando pasamos por un saguán y recordamos cuando atracábamos con nuestra primera novia a los trece años, luego cuando vamos al banco, recordamos la cara de culo que nos puso el gerente o una empleada y entonces ya no vemos al gerente sino el pasado de ese gerente cuando nos quitó la tarjeta de crédito o nos humilló adelante de la gente y seguimos viajando y cuando vemos a nuestro socio, en realidad también viajamos al pasado y recordamos cuando nos mintió, cuando prometió que haría esto y lo otro y que no cumplió y entonces en ese momento viajamos al futuro y lo vemos al socio volviendo a mentir y cuando lo saludamos volvemos al pasado que es intermitente con un presente que apenas existe, donde se superpone un pasado de canalla y un futuro que sabemos que se cumplirá con mentiras y más...(en ese instante siento maréos, todo da vuelta...).

He despertado en el hospital, a mi lado, mi esposa. La noche fue en el hospital. Nada en especial me ha pasado, falta de azucar en sangre, mareo y me caí.

A los dos meses volví a preparar la conferencia, este es el texto de la misma:

"El viaje por el tiempo es posible matemáticamente, dado que si consideramos al tiempo una flecha, siempre estaremos en un punto de ella que es el presente y habrá un pasado que es la parte de atrás de la flecha y una adelante que es el futuro. Hoy estamos sujetos a navegar en el presente y a la misma velocidad que el resto de los cronautas, pero podríamos apretar el acelerador y adelantarnos en el tiempo o irnos para atrás, lo que evidentemente nos permite conjeturar que nos encontraremos con otros viajeros del tiempo, cronautas con los que podremos conversar en algún cronobar, porque seguro que ante estos nuevos turistas (nuevo para nosotros habitantes del 2006) habrá gente que empezará a pensar en el negocio de servir a lo que seran grandes contingentes.Pronto las agencias de turismo montarán charter para visitar el Egipto antiguo, a la batalla de Marco Antonio contra Cesar, o a los mayas. Habran fuertes restricciones, de no tocar nada, o probablemente el mismo sistema de viaje al pasado tendrá sus propias restricciones, restricciones que por lo menos resistirán a los hacker de nivel medio y bajo.
Todo esto producirá una nueva historia, sabremos si Jesucristo existió o no, si hubo holocausto o no y si Nixon puso micrófonos o no. Conoceremos quien era Jack el destripador y la obsesión de viajar en el tiempo será tan descontrolada que una nueva ley de protección de datos prohibirá viajar a la intimidad de cada uno de nosotros. En el caso de Jack no hay problemas, nadie reclamará, pero sí necesitaremos orden judicial, para hacer un allanamiento histórico de algún sujeto sospechoso de un crimen. Esta tecnología en manos de un dictador podrá ser terrible, no habrá forma de mentir y no quedar atrapado, se deberán construir nuevas leyes que equilibren esta tremenda tecnología.
Esto no es nada, lo peor es que empezarán también los viajes al futuro, todos, antes de empezar una nueva aventura amorosa o económica querrán saber el final. Los ejercitos se encontrarán en el campo de batalla y antes de disparar un misil también querrán viajar al futuro y aparecerá una nueva profesión los revolucionarios del tiempo, o simplemente crono hacker dispuestos a modificar el tiempo para alguna mafia o gobierno siniestro. Por lo pronto y hasta que esta gente de con los códigos del universo para cambiar el tiempo, el hombre detendrá sus pasos, sabrá que todo está predestinado, que haga lo que haga ya está escrito y entonces toda curiosidad se irá apagando y con ella las tecnologías las sabrán cada vez menos gentes. Accidentes naturales y humanos iran poco a poco inutilizando las tecnologías pero la gente no hara nada por repararlas, la gente volverá al campo a trabajar la tierra y las ciudades por imprácticas serán abandonadas. En dos o tres generaciones de aquel mágico tiempo, solo quedaron leyendas y mitos, de hombres muy sabios que sabían el pasado y el futuro; los adivinos son hoy solo una sombra de estos antepasados. Antepasados que nos negamos a darle existencia real y los arropamos con la categoría de dioses, semidioses, ángeles o arcángeles."
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