La pecera

Mandragoria es como una pecera a la que hace tiempo que no le cambian el agua. Eso me parece y no se cuando me asaltó esa idea pero me pareció buena, de algún modo solo pretende explicar lo que siento caminando por Mandragoria, viviendo en ella. Las caras de la gente de Mandragoria es lo que más tiene aspecto de peces a los que hace tiempo que no le cambian el agua; tampoco quiero generalizar, solo me refiero a la gente que me cae mal, gente que ni conozco, gente con la que me estoy cruzando en un pueblo de 10.000 habitantes y cuyo casco urbano no supera el kilómetro cuadrado.

Somos como peces saltando en la arena, después que la marea ha retirado el mar y nos quedamos claqueando en la playa, sofocados por la falta de agua.
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