Borges y el pequeño Bioy

He hojeado el diario de Bioy, dedicado a su maestro, y encontramos a un Borges, demasiado venenosos, egocéntrico, reaccionario, inconsistente en lo personal, arrivista, acomplejado y lo más fantástico, que aún así con toda esa ponzoña e infelicidad encima, ese organismo destile literatura de muy buena catadura.

La infelicidad, los complejos, la falta de dinero en un ambiente de ricos, fue terrible para Borges; no tanto para Bioy que renuncia a ser un niño rico, las tenía todas para serlo y acompañar a su maestro.

Dentro de cien años, Bioy será más leído por la gente que su maestro. Leer a Bioy es una cosa impresionante de divertida.

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